viernes, 6 de abril de 2012

Energía y Salud - Parte I

por : Manuel Luque Casanave

El ser humano está en este mundo para ser feliz, estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, somos una de las maravillas de la Creación.

La energía vital con la que nacemos y que la hemos recibido del Creador requiere ser mantenida por cada uno de nosotros para tener el necesario equilibrio Mente-Espíritu-Cuerpo que nos permitirá desenvolvernos en nuestra vida terrenal en camino hacia Dios.

Esta energía vital es la que nos impulsa en la vida y cuando decae podemos ser presa de la angustia, del stress, de las enfermedades. Si bien Dios nos ama, tenemos la libertad de acción y con ello somos dueños de nuestro destino según las decisiones que tomamos en el día a día, para bien o para mal.

Algo muy importante que debemos entender es que la Felicidad -a la que todo ser humano tiene derecho- no es un destino al que tengamos que llegar algún día, sino es la sumatoria de cada uno de los momentos felices que tenemos en la vida, es el hoy y ahora disfrutado sanamente, bajo las normas de conducta de convivencia con nuestro prójimo. La felicidad no se alcanza con el dinero ni con la fama ni con el poder. Se puede ser feliz en la pobreza, en los momentos de adversidad y en la abundancia; la clave es percibir en cada momento que nuestras acciones están en sintonía con Dios.

Somos seres integrales, en los que el estar bien de salud del cuerpo tiene una correlación muy estrecha con el estar bien espiritualmente. La paz interior se logra estando en armonía con nuestro entorno familiar, amical y laboral, evitando las emociones negativas como la violencia, el maltrato, la envidia, la ira, teniendo momentos privados de autoreflexión periódicos.

Para mantener la salud mental, espiritual y física es importante tener siempre algo que hacer, algo que esperar y alguien a quien amar. Para una vida plena mucho tiene que ver el tener una nutrición saludable, el tener la satisfacción del deber cumplido, el poner entusiasmo y pasión en lo que hacemos. Cuando se juntan pasión, dedicación, entusiasmo y disciplina, es seguro que logramos nuestros objetivos; si tuviéramos que generalizar como se lograron los inventos trascendentes en la humanidad, podríamos decir que ellos han sido el resultado de aplicar una dosis de inspiración y cuatro dosis de transpiración.

Además tener alguna actividad física, es recomendable que las personas mayores caminen -previa consulta con su médico- unos 30 minutos por día incluso dentro de la casa, no siendo necesariamente los 30 minutos seguidos.

Es bueno mantener una actitud positiva frente a la vida, sobre todo para enfrentar los problemas, no abrumarse. Si pensamos en positivo atraeremos las energías positivas y viceversa si pensamos en negativo atraeremos las energías negativas, todo está en el estado mental; hay todo un tratado al respecto en la denominada Ley de la Atracción.

La mente ejerce mucha influencia entre nosotros, por eso vale la pena tratar de alcanzar la paz mental y la salud global Mente-Espíritu-Cuerpo. El progreso material es importante pero debernos equilibrarlo con nuestra paz interior y al alcanzarla seremos capaces de enfrentar situaciones con calma y madurez. En nuestra vida de relación con los demás se tienen más satisfacciones cuando se da que cuando se recibe, es una emulación a la vida de Cristo.



La holística (del griego "holos" que significa "totalidad") es más que una teoría filosófica, es una realidad práctica, demostrado a través de la física moderna, su concepto básico es que nada debe verse como separada del Todo al que pertenece.
Se manifiesta en numerosas corrientes relacionadas con la salud, las que coinciden en 3 actitudes que las distinguen de la medicina alopática: la visión holística nos dice que los síntomas que una persona padece son sólo signos o señales acerca de un problema más profundo que afecta a esa persona en su totalidad. El atacar los síntomas es contrario a la holística. De nada sirve tomar una medicina para el dolor de estómago si no se ataca la causa que lo produjo.
Una diferencia relevante con la concepción tradicional de enfermedad es que las causas no están exclusivamente en el ámbito orgánico. Lo psicológico, lo afectivo y lo ambiental son los aspectos que realmente influyen sobre lo orgánico e impulsan los desequilibrios de salud. Una tercera diferencia es que desde el punto de vista holístico la salud no es algo mecánico o solo la “ausencia de enfermedad". Estar sano es tener el adecuado equilibrio entre lo orgánico, lo mental y lo espiritual . Si alguno de esos factores falla, no puede hablarse de salud, por más que no sintamos ningún dolor físico.

Las armoniosas funciones de Mente-Espíritu-Cuerpo que definimos como salud holística, son un estado de libertad. Desde esta visión, sólo un organismo sano es libre. Es decir, puede realizar las actividades que desea en lo cotidiano, trabajar, jugar, etc. Sólo desde la salud se es libre, porque la enfermedad limita nuestra posibilidad de hacer las cosas. El progreso material es importante pero debemos equilibrarlo con nuestra paz interior y al alcanzarla seremos capaces de enfrentar situaciones con calma y madurez. Las emociones perturbadoras son las que más afectan nuestra pazinterior, todos esos pensamientos, emociones y sucesos mentales que reflejan un estado mental negativo o poco comprensivo inevitablemente socavan nuestra paz interior.

Las emociones negativas perturban nuestra paz interior y producen efectos agotadores en nuestra salud física. La cualidad más maravillosa de la mente es que puede transformarse, y así se transforma la mente, superar sus emociones perturbadoras y alcanza la paz interior.

Amenazas del Siglo XXI a nuestra Salud
Una amenaza es el consumismo, que nos esclaviza para servir a nuestro amo el consumo. Contribuyen a ello la globalización a través de la cual podemos tener acceso a bienes sin limitación de espacio ni tiempo, el ser humano ha cambiado en este siglo al Dios verdadero por el dios consumo y es que la carencia de espiritualidad en la vida nos provoca una ansiedad de comprar y tener bienes para contrapesar la ausencia de satisfacción espiritual, es una respuesta compulsiva con la que aparentemente alcanzamos la felicidad de vivir con la posesión de algo.

Sin embargo se siente que cuanto más tenemos queremos tener aún más, y entramos en un circuito de insatisfacción interminable y de intranquilidad crónica. En el siglo XXI se está conjugando más el verbo tener (tengo un televisor, tengo una computadora, tengo….) que el verbo ser (soy amado, eres mi amigo, estoy con Dios, somos felices…..); las insatisfacción y el stress creado por ello mina la salud de las personas.

Otra amenaza es el hedonismo, es decir el tener el placer como objetivo y fin de la vida, hecho que nos hace abandonar los valores cristianos, los valores éticos y nos lleva a vivir una vida sin valores espirituales, en muchos casos sacrificando nuestra integridad física y nuestra salud.

Alternativas para un mismo equilibrio armónico
Lo trascendente de las medicinas alternativas es la concepción holística de la salud, en la que la mente juega un rol tan importante como las causas materiales en el desarrollo y la superación de la enfermedad. Las disciplinas homeopáticas, Reiki, Flores, acupuntura, la meditación y la psicología transpersonal ven al ser humano como un todo: Mente-Espíritu-Cuerpo.

Hay que mantener ciertos hábitos que preparan el organismo para que sea ente armónico con un espíritu abierto para informarse, aprender y alimentarse correctamente, con alimentos no tóxicos, energizantes y saludables. Mucho se ha estudiado en los últimas décadas acerca de este tema, cualquier persona hoy tiene acceso a medios de información para saber cómo actuar en este aspecto y qué clase de dieta se adecua a sus necesidades, recordar que comer sano es vivir plenamente.

Hacer ejercicios de forma regular y permanente para mejorar la condición física. Toda persona tiene un nivel de actividad aeróbica que debe realizar sin pausa a lo largo de su vida . Practicar diariamente o periódicamente técnicas de meditación y relajación, es imprescindible el contacto cotidiano, habitual e intimo con el Yo Interior, con la esencia de la persona. Esta es una tarea regocijante que va mucho más allá del simple ejercicio de relajar la mente y el cuerpo.

Encontrar la posibilidad de realización personal a través del trabajo que cada uno realiza, no debemos trabajar solamente para ganar el sustento -como una costumbre de la cultura occidental durante siglos-, si no para evolucionar humanamente. Siempre que sea posible, debe verse en la actividad diaria una posibilidad de acercarse de alguna manera a la vocación que cada persona sienta que necesita expresar. Procurar que las relaciones personales sean lo más saludables, afectuosas y abiertas posible. Los afectos, los sentimientos y el pensamiento tienen vínculos de acción directa sobre, por ejemplo, el sistema inmunológico, los sistemas orgánicos y sus elementos. Así lo viene demostrando la ciencia de la psicoinmunoendocrinología, y ya nadie duda que la calidad de la vida afectiva influye directamente en la salud.

Estar bien, estar sano, sentirse pleno, son gracias de Dios y no son gracias que la fortuna otorga, sino el fruto de una vida ordenada, el de tener una energía vital adecuadamente canalizada.

El desenfrenado deseo de alcanzar éxitos a cualquier precio y el temor de perder lo que poseemos, son dos perniciosos factores que atormentan nuestra mente, condicionando nuestros pensamientos, nuestras actitudes y nuestra salud. Desde el nacimiento cada ser humano comienza a ser continuamente bombardeado con condicionantes exteriores, a asumir estereotipos de conducta social, que le recompensan si se ajusta a unas normas preestablecidas y lo reprenden socialmente si se aleja de ellas.

Uno debe desarrollarse desde niño en forma natural sin traumas, en un ambiente de paz y armonía con los demás y con el entorno, que es lo principal para crecer en armonía con uno mismo y gozar de salud integral. Sin embargo la familia, los educadores, los jefes, los amigos, la pareja, las lecturas, los medios audiovisuales, la televisión, están transmitiendo continuamente mensajes a nuestro subconsciente que no son de paz y de armonía, sino que al contrarío, muchos son de competitividad, de hedonismo, de ambición y de lucha, sedimentando en nuestro interior un conglomerado de persistentes deseos insatisfechos, de temores y de angustias, que si no se bloquean a tiempo llegan a constituir una insoportable carga con resultados de enfermedad, violencia, drogas, depresión.

El hedonismo al ser una doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer como objetivo o razón de ser de la vida, considera que los seres humanos deberían dedicarse exclusivamente a vivir en la búsqueda del bien supremo que es el placer.

Debemos más bien inclinarnos al amor al trabajo bien hecho, a la corrección en el trato con los demás, al necesario sentimiento de autoestima, al respeto a los derechos de nuestro prójimo, al respeto a la naturaleza y medio ambiente, a tener disciplina mental y que nuestras acciones tengan trascendencia.

No hay comentarios: